martes, 8 de noviembre de 2011

Puerta de Balnadú o Valdanú y puerta de la Sagra.







Restos del recinto intermedio o medinilla.





A: Posible torreón islámico bajo la torre-campanario en la demolida iglesia de San Juan (Plaza de Ramales). B: Cubo documentado en 1648 al demolerse el viejo ábside de la iglesia de Santiago (¿atalaya o posible torre albarrana?) C: Muro existente en las confluencias de las Calles de la Cruzada y Señores de Luzón. D: Muros gruesos aparecidos en 1944 y 1980. E: Lienzo de sílex aparecido en el bar de la Calle del Rollo. F: Muro surgido en el fondo del caserón datado en 1707 (¿muro de contención o restos de barbacana?









 

Estas dos puertas la de Balnadú de la cerca cristiana y la de la Sagra de la cerca musulmana podemos decir que están envueltas en el misterio por no tener su localización arqueológica claramente establecida.









Las crónicas sitúan a esta puerta junto a la casa del Tesoro que estaba cercana al Alcázar. Estaba la Puerta cercana a un beaterio de mujeres llamado de Santa Catalina de Sena", de monjas de Santo Domingo. Sus beatas asistían a los oficios religiosos del convento de Santo Domingo. Había otro beaterio cercano a la iglesia de San Pedro el Viejo.





Los beaterios los formaban grupos de mujeres, solteras o viudas, que se decidían a vivir en comunidad bajo un riguroso ascesis y sin estar sometidas a ninguna regla ni a jerarquía eclesiástica alguna. Su forma de vida se consideraba por el pueblo como ejemplo de santidad; pero no eran del agrado de la iglesia oficial por escapar a su control, por lo que fueron obligadas en tiempos posteriores a tomar los hábitos de los conventos normalmente establecidos.





Fue mandada derribar en 1567 por Felipe II, para cegar el paso, y poner otra puerta más hacia levante. Es esta la que se sitúa en terrenos del Teatro Real.





La anterior, la que está marcada en la confluencia de las calles Vergara y Unión.





Debía ser una puerta estrecha y con cierta similitud a la Puerta de la Alhambra de Granada. Con sus piedras, y las de la Torre Gaona se construyó parte del Teatro de los Caños del Peral





El derribo abrió un espacio que se transformaría con el tiempo en la actual plaza de Isabel II o Plaza de la Ópera.





En las obras de metro realizadas a comienzos del siglo XX, para la realización de la Estación de Ópera aparecen unas piedras con la posible identificiación de la Puerta, o de las arcas de un puente de acceso a la puerta que se encontraba en frente, salvando el barranco de la Hontanilla.








Calle de don Bernardino.








Colegio Imperial de la Compañía de Jesús. Los orígenes del Colegio se remontan a 1558, cuando el conde de Feria, a propuesta del padre Rivadeneyra, decidió fundar un colegio jesuita en Madrid. En un principio, iba a estar situado en un terreno que se compró a don Bernardino de Mendoza junto a la puerta de Balnadú, pero al estar estos terrenos insertos en el proyecto de la prolongación del Alcázar, Felipe II decidió paralizar su construcción.






A ello añadir la tambien misteriosa existencia del llamado recinto intermedio o Medinilla que recoge los arrabales que surgen antes de la reconquista y que situamos entre la cerca que protege el espacio musulmán y la que se levanta para defender el ya mayor espacio cristiano. Como vemos en el plano de las cercas de Madrid.

















Restos del recinto intermedio. Había un posible torreón islámico bajo la torre-campanario en la demolida iglesia de San Juan, ahora Plaza de Ramales. Se puede citar un cubo documentado en 1648 al demolerse el viejo ábside de la iglesia de Santiago de una atalaya o posible torre albarrana. También había un muro existente en las confluencias de las calles de la Cruzada y Señores de Luzón. Un lienzo de sílex aparecido en el bar de la calle del Rollo y un muro surgido en el fondo del caserón datado en 1707 que puede se muro de contención o restos de barbacana.









La guarnición militar fue atrayendo a una población civil progresivamente más numerosa. Se trataba, en un principio, de las familias de los guerreros acantonados, junto con gentes que venían a cubrir las necesidades que éstos generaban, como comerciantes, artesanos y, también, prostitutas, jugadores, quincalleros, etc.El paso del tiempo fue dando estabilidad y permanencia a esta población, que iba conformando los primeros arrabales. La vecina colina de las Vistillas era el emplazamiento que ofrecía mejores posibilidades por su fácil comunicación con la ciudadela a través de la puerta de la Vega. Para salvar el cauce de agua que separaba ambas colinas, se construyó un puente que más tarde se conoció como alcantarilla de San Pedro. Probablemente, se establecieron arrabales también frente a las restantes puertas. El cercano a la puerta de la Sagra tenía un carácter rural, puesto que se componía de numerosos huertos y tierras de cultivo. El arrabal que se formó próximo a la puerta de la mezquita adquirió una importancia similar al de las Vistillas, aunque hubo de esperar a la conquista cristiana para alcanzar su máxima importancia, como el ámbito de expansión de la ciudad.





Sin embargo, al principio de la época cristiana fue el de las Vistillas el arrabal más próspera, tal como nos lo indican las distintas actuaciones arqueológicas que se han efectuado en esa área. Conocemos la extensión del recinto y la presencia de población en la época andalusí por el hallazgo de un «qanat» o viaje de agua y de diversos restos de cerámica. El viaje es una conducción perfectamente construida que recogía el agua de alguna de las numerosas fuentes existentes en Madrid y la transportaba a esta colina, señal de la existencia de numerosa población estable en la zona, y del nivel de desarrollo técnico al que se había llegado en la ciudad por aquel entonces. Asimismo, las piezas recogidas confirman que la actividad económica estaba especialmente concentrada en el arrabal de las actuales Vistillas.