domingo, 20 de febrero de 2011

La ruina de la Casa de Osuna en el siglo XIX

La ruina de la Casa de Osuna en el siglo XIX.

La Casa ducal de Osuna se propuso introducir para racionalizar sus gastos la elaboración de un presupuesto, como hacia el Estado, para su organización económica en la segunda mitad el siglo XIX. A lo largo de este siglo la Casa de Osuna, como el resto de la Nobleza, tuvo que hacer frente a la eliminación de privilegios y en su caso particular a un elevado endeudamiento. Se ve el presupuesto como un medio de mejorar la gestión de la Casa y limitar el gasto. En 1862 se elabora un presupuesto. Es este un año de grave crisis económica para los Osuna hasta considerarse el año 1863 como el una quiebra ya irreparable. Poco pudo hacer para salvar a la Casa la opción del presupuesto, medida que se adopta cuando las finanzas de los Osuna ya no tienen salvación.

Alfonso Téllez-Girón, rico hombre de Castilla, señor de Frechoso y de la casa de los Girones, por matrimonio señor de la villa de Belmonte y su tierra. Casa con María Pacheco, II señora de la villa de Belmonte, hija única y heredera de Juan Fernández Pacheco, rico-hombre de Portugal y después rico-hombre de Castilla, señor de Ferreira de Aves, Penela, Celorico e Olivença en Portugal, Guarda mayor del rey Juan I, alcalde de Santarem, I señor de Belmonte en Castilla, y de Inés Tellez de Meneses, sobrina carnal de Leonor Tellez de Meneses, reina de Portugal, mujer de Fernando I, e hija de Gonzalo Teles de Meneses Vasconcelos, conde de Neiva e Faria, y de María de Albuquerque, hija de los VI señores de Albuquerque, en Portugal.

Padres de Juan Pacheco, señor de Belmonte, I marqués de Villena y I duque de Escalona,

y de Pedro Girón, paje del príncipe Enrique de Castilla, después Enrique IV, más tarde su camarero mayor y de su Consejo que le hizo merced de las villas de Tiedras y Ureña, Osuna, Peñafiel, Briones, Frechilla, Morón de la Frontera, Archidona, El Arahal, Cazalla de la Sierra, Gelves, Olvera, Ortejicar, Villafrechos, Villamayor, Gudiel de Izán y Santibáñez. Notario mayor de los Reinos de Castilla y León, alcaide de Toledo, y Logroño, XVIII maestre de la orden de Calatrava, capitán general de la Frontera de Andalucía Funda mayorazgo en su hijo mayor. Había nacido en Belmonte hacia 1423 y muere en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, en 1466. Era su heredero, así como el resto de sus hijos, hijos naturales. El mayor, Alonso, es legitimado por Bula pontificia de 1456, y Real cédula de Enrique en 1459, heredó el cuantioso mayorazgo de su padre. Fue el I conde de UREÑA, señor de Osuna y Peñafiel . Sigue su hermano Juan Téllez-Girón Pacheco II conde de UREÑA, señor de Osuna y Peñafiel. Pedro Girón de la Cueva, V conde de Ureña es también el I duque de OSUNA desde el año 1562. Su hijo Juan Téllez-Girón de Guzmán, II duque de OSUNA, VI conde de Ureña es el I marqués de Peñafiel desde el año 1663.

La Casa de Osuna agrupaba sus señoríos en tres estados,

Ducado de Osuna, Sevilla, compuesto por Archidona, El Arahal, Morón, Olvera, Ortegicar, Osuna y La Puebla de Cazalla.

Condado de Ureña, Valladolid, que incluía las villas de Ureña, Tiedra, Pobladura, Villafrechos, Villadefrades y Villamuriel.

Marquesado de Peñafiel, Valladolid, formado por su capital más Gumiel de Izán, Briones y las tercias reales de la villa de Arévalo.

Fue Peñafiel señorío de don Juan Manuel.

A fines del siglo XVI la casa de Osuna era el tercer perceptor de rentas en España y ya sufría graves problemas de Endeudamiento. La Corona decide intervenir y la gestión del patrimonio Osuna en manos del Consejo de Castilla. Aún así en 1598, la deuda de la Casa había crecido en ciento cincuenta mil ducados, un 21’23%. En el año 1605se reducen a dos, Castilla y Andalucía, los estados en que se organizaba la Casa ducal. En 1606, se pone como gestor del Patrimonio al conde de Haro, primo hermano del duque.

Juan Téllez-Girón de Guzmán, I marqués de Peñafiel, II duque de Osuna, VI conde de Ureña, casa en 1570 con su prima hermana por las Casa de Medina Sidonia y Haro y cuñada Ana María de Velasco, hija de Iñigo Fernández de Velasco, IV duque de Frías, condestable de Castilla, VI conde de Haro, II marqués de Berlanga, y de Ana de Aragón, hija de Juan Alonso de Guzmán, VI duque de Medina Sidonia, VIII conde de Niebla, y de Ana de Aragón, hija natural de Alfonso de Aragón, hijo natural del rey Fernando el Católico:

María Girón de Guzmán, hermana del II Osuna casa con su primo hermano por las Casa de Medina Sidonia y Haro y cuñado Juan Fernández de Velasco, V duque de Frías, condestable de Castilla, VII conde de Haro, con sucesión los duques de Frías.

Son el III Osuna y el VI Frías de nuevo primos hermanos.

Juan Alonso de Guzmán, III duque de MEDINA SIDONIA, casa primero con Isabel de Velasco, hija de Pedro Fernández de Velasco, II conde de Haro y de Mencía de Mendoza, de los I marqueses de Santillana. Después con su prima hermana Leonor de Zúñiga, hija de Pedro de Zúñiga, II conde de Bañares, I conde de Ayamonte, y de Teresa de Guzmán, de los I duques de Medina Sidonia. Padre en el primer matrimonio de Enrique, IV duque de MEDINA SIDONIA y de Mencía de Guzmán que casa con Pedro Girón y Velasco, III conde de Ureña. En el segundo matrimonio de Álvaro o Alonso V duque de MEDINA SIDONIA, de Juan Alonso, VI duque de MEDINA SIDONIA y de Leonor Ana de Guzmán que casa con su sobrino nieto Pedro Girón de la Cueva, V conde de Ureña, I duque de Osuna. Padres del II duque de Osuna y de María Girón y Guzmán. Y del segundo matrimonio también Ana de Aragón que casa con Iñigo Fernández de Velasco, IV duque de Frías, condestable de Castilla, VI conde de Haro, II marqués de Berlanga. Padres del V duque de Frías.

En 1633, Felipe IV devuelve al IV Duque la gestión del patrimonio de su Casa Ducal, pero el endeudamiento no se había solucionado. Los intereses atrasados sumaban en 1606 doscientos mil ducados y en 1633 más de cuatrocientos cincuenta mil ducados

Su padre el III duque es acusado al regresar de Nápoles, Virrey y capitán general de Nápoles entre 1616 y 1620, de haber dilapidado el Tesoro Real y sostenido inteligencia con los Turcos. Muere en prisión en 1624.

Hay nuevos embargos durante el siglo XVII. Ya en el siglo XVIII, en 1734, don el VII duque los ingresos descendieron un 42% sobre el año anterior6 y los réditos de los censos suponían el 205% de sus ingresos. En 1787, sólo las deudas del estado de Osuna llegaban al 114,37% de los ingresos de toda la Casa en 1734.

En 1733 los ingresos de la Casa alcanzaban 1.940.090 reales y 32 maravedíes, que descienden en 1734 hasta 1.122.783 reales y 5 maravedíes.

Pedro de Alcántara Téllez Girón y Beaufort (1810-1844), XI duque de Osuna falleció sin descendencia en 1844. Su heredero fue su hermano Mariano Téllez Girón y Beaufort (1814-1882), XII duque de Osuna.

Mariano Téllez, dada su situación original como “segundón” de la Casa de Osuna y, por tanto, sin acceso a la herencia de los títulos y propiedades vinculados al mayorazgo, ingresó en el Ejército en 1833, destacando en la Guerra Carlista. Fue diputado a cortes en 1845, senador en 1850 y embajador de España en Rusia entre 1856 y 1862. Posteriormente, volvió a ocupar esa embajada a partir de 1866.

La organización que heredó Mariano Téllez Girón incluía no sólo los estados que formaban la Casa de Osuna desde el siglo XVI, sino también los que se habían agregado en años anteriores a la misma por vía de herencia.

Mariano Téllez-Girón y Beaufort, marqués de la villa de Terranova en vida de su hermano, conde de Ureña, duque de OSUNA,.marqués de Peñafiel, señor de la villa de Morón de la Frontera, Archidona, El Arahal, Olvera, Ortejicar, Cazalla de la Sierra, Tiedra, Gumiel de Izán y Briones, conde y duque de BENAVENTE, conde de Mayorga, duque de BÉJAR y PLASENCIA, marqués de Gibraleón, conde de Bañares y Belacázar, vizconde de la Puebla de Alcócer, Justicia mayor de Castilla, duque de GANDÍA, marqués de Lombay, conde de Oliva, y Mayalde, principe di Squillace en Cerdeña, duque de MANDAS y VILLANUEVA, duque de Montacuto, Primera Voz o Brazo Militar del Reino de Cerdeña, duque de ARCOS, marqués de Zahara, conde de Bailén, duque del INFANTADO, marqués de Santillán, CENETE, Argüeso, conde del Real de Manzanares, Saldaña, y el Cid, duque de LERMA, ESTREMERA y FRANCAVILLA, príncipe de Éboli y Melito, marqués de Almenara, Algecilla y Cea, marqués de TÁVARA, conde de Villada, duque de MEDINA DE RÍO SECO, conde de Melgar de la Frontera, Almirante de Castilla, Camarero mayor del rey, Notario mayor de los Reinos de Castilla, ministro plenipotenciario y enviado extraordinario en San Petersburgo 1858, embajador de SMC cerca del emperador de Rusía entre 1860 y 1868, ministro plenipotenciario y enviado extraordinario cerca del emperador Gillermo I de Alemania en 1881, caballero de Calatrava desde 1837, caballero de la orden de Carlos III desde 1838). Nace en Madrid en 1814 y muere en el castillo de Beauraing, Namur, Bélgica, en 1882. Casa en Wiesbaden en 1866 con SAS prinzessin Marie Eleonore Kreszentia Katharina (María Leonor Crescencia) zu Salm-Salm (viuda casa en el. castillo de Beauraing en 1884 con SAS Rodolf Maximilian Constantin, duc de Croy-Dülmen, miembro hereditario de la Cámara de los señores de Prusia, nacido en 1823 y muerto en 1902, sin sucesión). Muere en Dülmen en 1891, hija de SAS Prinz Franz Joseph Friedrich Philipp zu Salm-Salm. Sin sucesión.

Del tamaño adquirido por la Casa de Osuna en este periodo da testimonio el hecho de que se convirtió en el primer pagador de contribuciones provinciales en España en al año 1855, pagando ese tributo en veinte provincias. En 1863, el patrimonio de la Casa ducal de Osuna equivalía al 0,5% del territorio nacional, y acumulaba 230.000 hectáreas.

Los cambios sociales y políticos de la España del siglo XIX llevaron a que la nobleza española perdiera parte de sus privilegios, entre ellos la abolición definitiva de los señoríos y la desvinculación de los mayorazgos, y muchos de sus ingresos.

A pesar de la cantidad de recursos que manejaban, era frecuente que las casas aristocráticas tuvieran problemas financieros antes de la desvinculación de los mayorazgos de 1841. En la testamentaría de Medinaceli en 1840, los intereses de las deudas equivalían al 77% de las rentas netas.

Entre 1855 y 1875 la Casa de Osuna pasó de pagar en concepto de contribuciones 831.422 reales a 213.010,55 reales, es decir una reducción del 74,37%. La Casa de Medinaceli sufre entre los mismos años una bajada del 69,44%. El número de provincias en que la Casa de Osuna paga contribuciones baja de veinte a nueve.

El principal problema al que debía enfrentarse la administración de la Casa era su elevado nivel de endeudamiento. Por ello son frecuentes las medidas destinadas a recortar gastos. La importancia de la hipoteca de 1864 ha llevado a situar en este hecho y año el momento de su quiebra. Se hipotecan bienes por noventa millones de reales.

Entre 1860 y 1869 varían las personas encargadas por el Duque de la gestión de la Casa. El veintisiete de septiembre de 1860 el duque de Osuna concedió poderes de administración general a Juan Bravo Murillo que sustituye al marqués de Alcañices, primo del duque y a Pedro Herrero a quienes se les habían concedido poderes el quince de febrero de 1845. El primero dimitió porque sus múltiples ocupaciones le obligaban a dejar la corte con frecuencia y el segundo alegando motivos de enfermedad.

Juan Bravo Murillo había sido con anterioridad ministro de Hacienda y primer ministro en la década de los cincuenta. Reformó la Administración Pública y fue responsable de la ley de Administración y Contabilidad de 1850. En 1860, Juan Bravo Murillo otorgó poderes para que en casos de enfermedad o ausencia le sustituyera en el cargo de apoderado de la Casa, Ventura González Romero quien había sido ministro de Gracia y Justicia en los gobiernos por él encabezados. Antes de ocupar el puesto de ministro, Ventura González había servido durante “muchos años” en diversos puestos del mismo ministerio

En 1862, el duque de Osuna confirió poderes como apoderado general a Ventura González Romero en sustitución de Juan Bravo Murillo, quien había renunciado al cargo alegando razones de salud y de exceso de trabajo. A fines de 1862, el duque reconoció haberse colocado al frente de la gestión de su Casa y nombró a Ventura González Romero Delegado General de la misma. En enero de 1863 Joaquín Robledo es ya Delegado General, a quien en mayo de 1863 el Duque otorgó poderes plenos de administración como Administrador General de la Casa. Parece que, aún sin usar el nombre de apoderado, Robledo asumió desde entonces las atribuciones de dicho cargo. Robledo dimitió en junio de 1865 y vuelve a desempeñar el cargo Pedro Herrero, quien, ya lo había ocupado entre 1845 y 1860. Para afrontar la complicada situación de la Casa, el apoderado decidió arroparse por un consejo asesor, que tomó la denominación de Consejo de Administración de la Casa.

Por las actas de las reuniones de dicho Consejo, se conoce que la dimisión de Joaquín Robledo como apoderado general fue causada por la no aceptación por parte del duque su plan de recorte de gastos para hacer frente a la situación de crisis que vivía la organización. El Consejo de Administración fue aprobado por el duque el veinticuatro de enero de 1866 con funciones consultivas. Los integrantes del mismo ocupaban o habían ocupado diversos puestos al servicio de la Casa Ducal, conocían su situación y habían demostrado su fidelidad.

González Romero firmó el veinticinco de Octubre de 1861 una Circular destinada a instaurar en la Casa el uso de presupuestos anuales de ingresos y gastos. El Apoderado argumenta que dicho presupuesto estaba destinado a ser usado en la gestión diaria de la Casa. Para lograrlo, cada administrador debía informar sobre su Administración Local a la Central, donde se elaboraría el presupuesto general de la Casa. El único ejemplo encontrado ha sido el presupuesto de 1862.

El total de ingresos presupuestados ascendió a algo más de veinticuatro millones de reales. El capítulo más voluminoso, con un 41% de los ingresos corresponda a enajenaciones de bienes y derechos del patrimonio ducal, cobros procedentes del papel que diera el Estado por indemnizaciones de diezmos, juros, alcabalas anteriores a 1850, de escribanías de dominio particular, sisas de Madrid, censos, venta de edificios y demás fincas gravosas o de escaso rendimiento y cobranza de créditos que están en reclamación. Los siguientes capítulos por volumen de ingresos era el producto de los montes y fincas rústicas, representaban respectivamente el 20% y el 15% del total de ingresos.

El capítulo dedicado a gastos relacionados con la deuda suponía casi el 56% del total. La siguiente partida en volumen, el 12,51%, era la consignación asignada al duque.

El Apoderado insistió en la grave situación de la Casa que no podía hacer frente a la duda que vencía en junio de 1869. La solución que se adopta es hacer participar en la gestión del patrimonio ducal a la representación de los acreedores, de forma que se evitase una quiebra escandalosa.

Los representantes de la comisión de tenedores de obligaciones ofrecían la suma de tres mil duros mensuales (720.000 reales/año), mientras los representantes del anterior apoderamiento de la Casa ducal solicitaban que se le concediese la suma de ocho mil duros mensuales (1.920.000 reales/año). A pesar de que los representantes de los acreedores argumentaron que incluso la cifra de tres mil duros mensuales sería considerada excesiva por los demás obligacionistas y que, en caso de intervención judicial, la cantidad asignada al duque sería inferior a ésta, finalmente se llegó al acuerdo de conceder al duque la asignación de ocho mil duros mensuales que solicitaban sus representantes.

Podemos decir que la Casa Ducal de Osuna viene a la quiebra entre otras causas por,

La dispersión del patrimonio de la Casa en manos de 67 administraciones periféricas.

Elevado nivel de endeudamiento, reflejado en le peso de los intereses y las cantidades destinadas a la amortización de la deuda.

Excesivo gasto personal del duque que era mayor que el total de gastos de personal de la Casa.

El inmenso patrimonio familiar acaba en la bancarrota.

Mientras el patrimonio familiar va camino de la quiebra María Josefa de la Soledad de la Portería de Nazareth Petronila Faustina Alonso Pimentel Téllez-Girón Borja y Centelles, por derecho XV condesa y XI duquesa de Benavente y por matrimonio IX duquesa de Osuna construye en la recién adquirida finca de la Alameda con casa, cochera, caballeriza, huertas, estanque y fuente de agua dulce, todo cercado de tapias”. Entre 1783 y 1803 se adquirió un buen número de tierras colindantes, al tiempo que comenzaban las intervenciones en el palacio y en el jardín. Parque, jardines y palacio del Capricho.

Antes, fincas de huertas con modestas edificaciones o simples casas de labor, que se fueron ampliando y renovando al tiempo que aparecen los jardines.


Caprichos.

- Casa de la Vieja.

- Casino de Baile.

- Ermita.

- Abejero.

- Casa de Cañas.

- Ruina.

- Fortín.

- Exedra.

- Templete.

- Duelistas.

- Obelisco de Saturno.

Entre 1792 y 1796, se construyó el palacio partiendo de la casa ya existente. En 1807 murió el duque y en 1808 la invasión francesa obligó a la duquesa a su traslado a Cádiz.

Con la restauración en el trono de Fernando VII, la duquesa recuperó su Capricho y, en 1815 construyó el

Casino de Baile.

Su nieto don Pedro Alcántara Téllez-Girón inicia una nueva fase constructiva: remodelación de la fachada del palacio; monumento en memoria de la su abuela, la exedra de la plaza de los

Emperadores; la isla del lago; ejecución del fuerte con su foso; el

embarcadero chino y el puente de hierro, primera construcción de este tipo en España, además de una

serie de obras hidráulicas para solucionar problemas concretos.

A la muerte del XI duque de Osuna en 1844 la propiedad pasó a su hermano Mariano. El arquitecto Martín López Aguado siguió al frente de las obras de la finca, que se limitaron a la construcción de una faisanera y unas caballerizas.

Don Mariano murió en 1882 sin herederos directos, dejando la casa ducal endeudada, de tal manera que sus bienes tuvieron que venderse en pública subasta en 1896.