viernes, 10 de diciembre de 2010

Al Madinat Kunka. Las Murallas de Cuenca. Las ciudad de las dos alcazabas. El castillo, defensa en la ciudad alta, y el alcázar en la medina.

Cuenca Islámica y Musulmana.

Prototipo de la ciudad fortaleza medieval. Dentro del centro histórico se integran la Ciudad Alta, las hoces del Júcar y el Huécar y la zona extramuros que marca la transición entre la Ciudad Alta
y la Ciudad Baja, los arrabales que se van formando a partir de la reconquista a fines del siglo XII.

Así se habla de Cuenca a comienzos del siglo XII: «Cuenca es una villa pequeña pero antigua. Está situada cerca de un estanque artificial y rodeada de murallas pero sin arrabales. Los tapices de lana que allí se hacen son de excelente calidad»

Una «ciudad fortaleza», cuyo perímetro coincidía en líneas generales con la actual Ciudad Alta, lo que fue el recinto fortificado. Cuenca se organiza entre el castillo y el alcázar.

A partir del siglo XIII, la industria textil y la ganadería se configuran como pilares fundamentales
de su economía. En el siglo XVI, el espacio urbano conoce importantes transformaciones. El estamento eclesiástico va ganando terreno en el recinto intramuros, la burguesía lo hace en la Ciudad Baja y el pueblo empieza a organizar espacios marginales donde surgen los arrabales
de San Antón, Tiradores y el Castillo.

El río Huecar rodea por el este el cerro de San Cristobal en el que se localiza la ciudad de Cuenca. El Huecar a los píes del cerro de San Cristobal gira hacia el oeste- aquí la Puerta de Valencia- y esta curva nos da la imagen de lo que fue el trazado de la muralla conquense al sur de la ciudad. Podemos seguir la huella de este trazado en el trazo curvo de las calles del parque del Huecar-la muralla a extramuros-, y las del cardenal Payá, Alonso de Ojeda, la Moneda y Los Tintes-intramuros-. El nombre de la calle de la Moneda se debe al haber estado aqui durante algunos años del siglo XVIII la ceca de Cuenca. El nombre de Los Tintes, que se prolonga por el este paralela al curso del Huecar y al Paseo del Huecar, por ser la calle de los tintoreros que obtenían los colores para teñir lo que fueron importantes y afamadas lanas de Cuenca. El Huecar aparece ahora encauzado y confundido en el entramado de calles donde la Cuenca antigua da paso a la moderna ciudad. En esta zona baja las aguas que caían desde el cerro San Cristobal se unían a las de las crecidas del Huecar y del Júcar dando lugar a tierras de encharcamiento, a una laguna- junto a ella la iglesia y hospital de la orden de Santiago- que se extendia hasta la Puerta de Huete, -Bad Wabda- junto al cauce del Júcar. Aquí el puente de la Trinidad para salvar el cauce del Jucar hacia las tierras del oeste frente al cerro de San Cristobal.
Cerca de estas la calle de Los Caballeros junto a la iglesia de El Salvador donde tenia su sede la Cofradía de los Caballeros y Escuderos de Cuenca que todavia permanece en la historia de Cuenca a través de una de sus cofradías de Semana Santa.

Las calles de San Juan, paralela al cauce del Júcar y al Paseo del Júcar, y la de Alfonso VIII, en la parte baja de la Ciudad recuerdan en su trazado curvo la lina de la muralla. Rodean el Alcázar amurallado de la Medina, que fue judería en torno a la sinagoga de Santa María- se recuerda eb la calle de Manta María- que corresponde en la actualidad a la Plaza de Merced y a los restos localizados a los pies de la torre de Mangana del siglo XVI-recuerda las torres renacentistas de las ciudades italianas-. Desde aquí por la Anteplaza del Ayuntamiento llegamos a la Plaza Mayor y a la Catedral para ascender por la calle de San Pedro a la ciudad alta presidida por la alcazaba musulmana de Kunka, el origen de Cuenca.

El Castillo de Cuenca situado en lo alto estaba separado del campo por un foso y de la Medina
por otro foso lo que practicamente lo hacia inexpugnable por el norte y por el sur. En su recinto estaba la puerta de La Sierra. La calle y plaza del Trabuco serían tierras del castillo de Cuenca. Para pasar desde aqui a la medina luego ciudad medieval en tierras ya de la colación de la iglesia de San Pedro.

Los restos de las murallas se encuentran en la Cuenca que mira al río Júcar y partiendo del castillo en las proximidades de San Miguel -los baños musulmanes-, de Las Angustias-, de la Torre de San Juan- postigo del Alcazar o de Santa María donde se levantó la sinagoga de Santa María, luego iglesia de Santa María la Nueva derribada a comienzos del siglo XX-, de la puerta de Huete- cerca el Puente del Canto anterior al recinto amurallado, sobre el Jucar-. Si seguimos por la curva del Huecar en la Puerta e iglesia y convento de Santo Domingo- antes del Postigo-, en los alrededores de la Puerta de Valencia, en las escalinatas del Gallo, y en la Cuenca abierta al Huecar en la puerta de Santa Cruz- colación e iglesia de Santa Cruz- en la Puerta y Puente de San Martín-colación e iglesia de San Martín donde vivían artesanos, jornaleros y campesinos-, y en el Peñón. Los restos del Castillo suponen el punto de arranque de los dos lienzos de muralla el del Júcar y del Huecar. Corrían a los pies de la ciudad y paralelos a los dos ríos que discurrían junto a la muralla protegido el acceso a sus aguas y aprovechamiento agrícola y de molinos, más en el caso del Huecar por ser mas abierto el terreno y más accesible desde lo alto, por los postigos y puertas citados .
Los barrios del Castillo y de San Pedro son los más altos de la ciudad, dominados por la que fue la fortaleza del castillo y por la iglesia de San Pedro.

Sobre ambas hoces los que fueron los dos caminos de ronda militar constituyen estupendos miradores, la calle de San Juan sobre el Jucar y parte de la Julián Romero hasta la catedral y el paseo del Huecar sobre el Huecar. Algunos asomaderos a ambas hoces se localizan en lo que fueron las torres de la muralla.

Importantes restos de la muralla podemos ver en el edificio Palafox, calle Palafox en el barrio de San Juan a los pies del Alcazar reconocible por la Torre de Mangana o del reloj. El obispo Palafox llamaba a este lugar dedicado a la enseñanza de niños, Parador de las Escuelas. Al exterior una torre, la de San Juan donde estuvo la Puerta de Santa Maria musulmana, luego llamada de San Juan en epoca medieval. Dentro del edificio corre un trozo de lienzo.
Dos calles paralelas articulan el barrio de San Juan la de San Juan y la de Palafox, la primera está apoyada sobre el escarpe vertical del Júcar y la segunda es fruto de las intervenciones urbanísticas del siglo XVIII en la ciudad. Este barrio se construyó y desarrolló en los siglos XIV y XV, gracias al crecimiento urbano de Cuenca en esa época. Algunos de los elementos más singulares de esta zona son la torre y la puerta de San Juan, la portada y el patio renacentista del antiguo palacio del Infantado, la antigua audiencia y el edificio Palafox, que se levantó por orden del obispo del mismo nombre, símbolo de la Ilustración de Cuenca y recientemente renovado.

La población trás la reconquista se distribuyó dentro de la ciudad de acuerdo con su religión: los mudejares -mudaÿÿan- musulmanes que se quedan tras la reconquista- quedaron relegados a la zona del alcázar, actual Plaza de Mangana, mientras que la judería se estableció en torno a la actual calle de Zapaterías en la zona de Carretería y a fines del siglo XIV trasladados al barrio musulmán del Alcazar tras las matanzas de 1391. El resto de la ciudad se dividió en parroquias católicas.


Hasta el siglo XIX se manuvieron los accesos que tuvo la muralla-pudieron ser unos nueve entre puertas y postigos-. Como el postigo del Alcazar- Bad- Al Jaraz, a los pies de Torremangana luego llamada puerta de Santa María y luego de San Juan- las puertas de Huete, el Postigo- luego de Santo Domingo,-Valencia- Bad -al -Balansiya. Los postigos de El Gallo y los de Santa Cruz y San Martín al Huecar-luego puertas. Dentro del castillo la puerta de la Sierra- Bad-al Jabal que era otra comunicación de la alcazaba con el exterior además de la puerta principal de acceso al recinto murado que contaba con foso.

La Torre de Santo Domingo de planta cuadrada, es el único resto visible de la antigua iglesia, derruida a comienzos del siglo XX. Junto a ella se encuentra una pared que conserva restos de la estructura original del edificio.

La iglesia de San Juan fue una de las primeras construidas en Cuenca. Estaba junto a una de las puertas, antes postigo musulman, de la muralla que circundaba la ciudadela murada o alcazar- barrio judio en el siglo XIV- la llamada Al Jaraz, La Esquila, pues lo cruzaban por costumbre los rebaños que pastaban en las proximidades del Júcar. Aprovechando esta rutina, los caballeros de Alfonso VIII se cubrieron con pieles de carnero, y mediante ese fingimiento, engañaron al centinela ciego que custodiaba la entrada. El postigo del Alcazar musulmán, residencia del gobernador, será la puerta de Santa María junto a la sinagoga del mismo nombre durante la presencia en este recinto de la juderia.

La sinagoga de Cuenca se convirtió en iglesia de Santa María la Nueva, supuestamente mandada
construir por los propios conversos, que, según sabemos por la documentación, fueron convertidos a la fuerza, después de 1391.

El trazado urbano de intramuros es sobre todo de carácter medieval. Esta articulado en torno a un largo y empinado eje longitudinal desde la Puerta de Huete, entrada en la parte más baja de la ciudad salvada por el puente de la Trinidad, hasta la subida al Castillo. Este eje longitudinal lo podemos seguir por la calle de Palafox, San Juan y Alfonso VIII, hasta la Plaza Mayor, y sigue hacia arriba por las calles de San Pedro y el Trabuco, rematándose todo ello por la Puerta del Bezudo con la coracha hacia el Júcar para el abastecimiento de agua en los límites altos del castillo.

El conjunto urbano ya fuera musulmán o cristiano descendencia hacia la Hoz del Huecar más accesible en el límite este de la ciudad. Las tierras a los pies del farallón rocoso constituían un importante elemento económico. Estaban explotadas por un agricultura centrada en las huertas que aprovechaban el agua del río Huecar y se completaba con la actividad de los molinos como ocurría en el río Júcar. Existian en la muralla tres postigos de acceso a la vega del Huecar que llevaban a la huertas y a los molinos.

La organización a intramuros la podemos articular en torno a diferentes barrios que rodeaban la alcazaba en lo alto de la ciudad y el alcazar en su tramo medio.

El Barrio del Castillo, hasta la ermita de San Isidro en el Júcar.

Hoz del Huécar hasta el actual barrio de Tiradores donde se encuentra la Puerta de Valencia.

Cauce del Huécar en el interior de la ciudad desde donde está la Puerta de Valencia hasta el puente de San Antón- junto a él el Santuario de la Virgen de la Luz donde estuvo el convento de San Antonio-, próximo a la confluencia de ambos ríos. En el cauce del Huecar y antes de la confluencia del Huecar en el Jucar se sitúa el,

Barrio de San Francisco al que se accedia desde la Puerta de Valencia y se distribuía a ambos lados del cauce del Huecar- ahora el entorno del parque de San Julian, el centro urbano de la Cuenca actual- en torno al convento e iglesia de los franciscanos- lugar donde acampó Alfonso VIII en su largo asedio a la ciudad-. Aquí calles como la calle de La Moneda, Los Tintes, a ambos márgenes del río Huécar, y también, el hospital y la iglesia de Santiago en el Cerrrillo de Santiago- en la calle de este mismo nombre junto a la calle Colón donde el Huecar es casi ya el Júcar -, un excelente mirador sobre la ciudad histórica.

El cauce y hoz del Júcar desde San Antón hasta el puente de los Descalzos y el Santuaraio de las Angustias a la caida de la Plaza Mayor.

Los restos visibles y más destacados de la muralla se encuentran en el lienzo del Júcar en las proximidades de la iglesia de San Miguel- cerca de aquí los Jamanes musulmanes- Las Angustias y Torre de San Juan. En la curva del Júcar en su unión con el Huecar podemos ver la Puerta de Huete y el puente del Canto. Bajando la Hoz del Huecar nos encontramos con el Puente de San Martín en el barrio del mismo nombre donde el centro turístico son las Casas Colgadas, Santo Domingo en la curva del Huecar hacia el centro de la ciudad y cerca del parque del Huecar, la puerta de Valencia, el almudi y las escalinatas del Gallo que bajan al paseo de la Hoz del Huecar, Santa Cruz, el Peñón. Algunas de las principales parroquias aparecen adosadas al recinto defensivo, sosteniendo la creencia de que su presencia contribuía a una mayor defensa y vigilancia del mismo.

La Torre y Puerta de San Juan se encuentran junto a la importante calle Andrés de Cabrera, al inicio del ascenso a la Plaza Mayor. La torre forma parte de la desaparecida iglesia de San Juan, una de las primeras lavantadas tras la conquista de la ciudad. Un poco más abajo se encuentra una de las puertas mejor conservadas de la muralla que rodeaba Cuenca, Al Jara. Cuenta la leyenda, sin rigor histórico, que fué por esta puerta de San Juan por dónde las tropas de Alfonso VIII, ataviados con pieles simulando ser corderos, conquistaron la ciudad. Era la puerta del postigo del Alcazar luego llamada de Santa Maria por estar junto a la sinagoga del mismo mombre.
El Seminario está en el casco histórico, junto a la Plaza Mayor. Construido sobre el antiguo Palacio del Marqués de Siruela y Valverde del siglo XVI, fue fundado en 1745. Destaca su gran portada barroca y, en el interior, el salón rococó, el retablo gótico de la capilla y diversas portadas. Alberga una de las más completas bibliotecas.
El condado de Valverde se crea en 1624 por Felipe IV a favor de Diego Ruiz de Alarcón y Ceballos, señor de la villa de Valverde de Júcar, Cuenca.
A comienzos del siglo XVIII, María Luisa de Silva Velasco de la Cueva y Ruíz de Alarcón, V condesa de Valverde de Jucar, señora de la villa de Valvede, y de las Talayuelas, Viguellas, Ontecillas y Mezquitas. Casó, en primeras nupcias, con su pariente Gabriel de Ocaña y Alarcón Venegas, IV señor de la villa del Pozuelo. Casó, en segundas nupcias, con Antonio de Velasco de la Cueva y Ramírez de Arellano, XIII conde de Siruela.

Palacio Episcopal
de Cuenca se encuentra bajo la protección de Patrimonio Histórico de España. Se trata de una construcción de grandes proporciones situada junto a la Catedral, en su lado sur, y que aloja en una de sus alas el Museo Diocesano Catedralicio de Cuenca. Sus obras se iniciaron en el siglo XIII, pero no fue hasta 1545 cuando se terminó enteramente la construcción. En la entrada se encuentra la escultura del obispo Flores Osorio, patrocinador de las mismas.

La Casa-Palacio de los Clemente de Aróstegui, señores de Villanueva de la Jara, en la calle de Alfonso VIII. Su edificación data del siglo XVII y cuando dos fachadas, la primera de ellas y principal a la calle Alfonso VIII y la trasera a las calles Hoz del Huécar y Santa Catalina. De planta irregular, destaca por las rejas, aleros e impostas de su fachada principal. Cuenta también con balcones, repartidos regularmente en vertical y en horizontal, y escudos nobiliarios. Su fachada trasera cuenta igualmente con balcones y en su interior destaca la decoración rococó a base de elementos florales y angelotes. En esta misma calle situada frente a la escalera de la Plaza del Carmen la Casa del Corregidor.

Los restos del castillo del siglo XII, la muralla y Arco de Bezudo se encuentran en la parte más alta de la ciudad, en el Barrio del Castillo. Se conservan algunos fragmentos de la muralla, dos cubos y la puerta de entrada, el Arco de Bezudo, reconstrucción del siglo XVI. Desde este punto se consiguen inmejorables vistas de la ciudad.

El Huecar es afluente del Júcar de solo unos 15 kilómetros de longitud. Su última gran crecida tuvo lugar en 1972, inundando las huertas cercanas a la capital. Desde el invierno de 1994 a 1995, cuando se tuvo que activar la alerta por posible desbordamiento de sus aguas, no ha vuelto a amenazar con sobrepasar dicho cauce, llegando incluso a producirse un acusado estiaje en los meses de verano.
Para mantener con agua su recorrido urbano se ha abierto un túnel que cruza bajo el casco histórico de la ciudad para trasvasar agua desde el río Júcar, al cual la devuelve en su desembocadura un kilómetro más adelante. El túnel vierte las aguas mediante una cascada aritificial situada bajo las Casas Colgadas.

La iglesia de San Francisco es una de las mas importantes de la ciudad. La fachada da frente a un pequeño atrio en el sur. Se encuentra en las calles Presidente Córdova y Padre Aguirre. Los Franciscanos vinieron con la fundación de Cuenca y se ubicaron originalmente en el lugar donde está la iglesia actual. El volumen de las naves fue reconstruido a finales del siglo pasado y la torre fue terminada en 1930. El convento de una arquitectura que guarda el mismo lenguaje de la iglesia fue terminado en 1.920.

Merece una visita el paraje de la ermita de San Julián el Tranquilo, donde se refugiaba el patrón de Cuenca, San julián, para orar. Se accede por dos caminos desde los que se divisa una de las mejores vistas de Cuenca antigua y de la hoz del Júcar. En el mes de agosto se celebran durante 10 dias, las ferias y fiestas de San Julian, el patrono de la ciudad.

Ubicada la ciudad de Cuenca en el cerro de San Cristobal es desde las alturas de este cerro desde donde tenemos otro espectacular mirador. Se llega por un camino en mal estado pero transitable nada más salir por la ruta turística de la cueva del fraile en la carretera de Buenache. Se divisa toda la ciudad que tenemos a nuestros pies y la serranía de Cuenca. Se ubican aquí las torres de telecomunicaciones de la ciudad.

La ciudad se comunicaba con las tierras al otro lado del Jucar por el puente del Canto, ahora por el de San Antán se pasa al barrio de San Antón al otro lado del Jucar. En el punto donde el Huecar se une al Júcar pasamos las aguas del Huecar por el puente de La Trinidad en la plaza de La Trinidad. El puente de San Martín y luego el de San Pablo desde el siglo XVI comunicaba y comunica ahora la ciudad con las tierras situadas al otro lado del Huecar donde se levanta el convento de San Pablo en los primeros años del siglo XVI.

El Puente de San Antón está formado por dos ojos de medio punto sobre el río Júcar, en sillería. Construido en el siglo XVIII, vino a sustituir a otro puente mucho más antiguo, al parecer, de origen musulmán. Nada más entrar en el barrio de San Antón vemos el Santuario de la Virgen de la Luz.

El posito, almudi, fue levantado en el siglo XVI con destino a almacén de trigo, y modificado en el XVIII. Es utilizado por diversos servicios del Ayuntamiento y en un lateral se encuentra una sala de exposiciones.

El convento e iglesia de San Pablo están unidos a la ciudad por el puente de San Pablo. Levantado a partir de 1523, para convento de dominicos, aprovechando la estructura rocosa de la hoz. El edificio ha sido restaurado para Parador Nacional de Turismo.

En la hoz del Huecar destaca el barrio de San Martín con las Casas Colgadas, trás la catedral, y el de los Tiradores-arrabal de Los Tiradores-. Uno de los mas antiguos barrios conquenses junto con el también arrabal y luego barrio de San Antón, en proceso de renovación. Merece la pena verlo de noche desde el casco antiguo. En la del Jucar el de San Juan, junto a Torre Mangana, y el de San Nicolas y San Miguel, junto a la Plaza Mayor y el tambien renovado de San Antón a lo largo de la avenidas de los Alfares y del Paseo del Júcar en la zona baja de la ciudad.