viernes, 17 de diciembre de 2010

La Capilla del Obispo. Joya del renacimiento madrileño.

La Capilla del Obispo en la Plaza de la Paja en 1840. La tapia de la izquierda corresponde al jardín del palacio de los duques de Benavente.

La idea original fue que este lugar fuera la capilla funeraria para albergar los restos de San Isidro porque, según cuenta la historia, aquí mismo se levantó una modesta iglesia de la que fue feligrés Isidro Merlo y Quintana, luego San Isidro Labrador, que trabajó aquí como albañil.
Enterrado y desenterrado en varias ocasiones, tras descubrirse el cuerpo incorrupto del Santo patrón dicen que Alfonso VII erigió la primera capilla para San Isidro en Evangelio de la primitiva parroquia de San Andrés.

Los edificios contiguos a la Capilla son las casas del mayorazgo de los Vargas. Las que se encuentran frente a San Andrés y la Capilla eran las de los Mendoza y Laso de la Vega.

Entre estos y la tapia de los Benavente la calle del Príncipe de Anglona que nos lleva a la iglesia de San Pedro el Viejo.

El licenciado Francisco de Vargas casa Inés de Carvajal. Fué Privado de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos V, miembro del Consejo de Castilla. El de la frase, "Pegúntale a Vargas". Padres de
  1. Don Diego de Vargas,
  2. Don Francisco de Vargas.
  3. Don Gutierre de Vargas, obispo de Plasencia.
  4. Don Juan de Vargas, Licenciado.
  5. Doña Catalina de Vargas, Dama de la Reina.

Diego de Vargas casa con Ana Cabrera. Caballero de Santiago. De Diego y Ana proceden los marqueses de San Vicente del Barco, por mujer en la Casa de Alba.


Fadrique de Vargas y Cabrera, señor de la Casa de Vargas de Madrid, patrón de las capillas de San Andrés y San Francisco, hijo único de Diego de Vargas y Carvajal, segundón de la casa principal de Madrid- la principal la de Iván- Juan- de Vargas con sus Casas en la Plaza del Cordón de unos 3.000 metros cuadrados, hijo de Francisco de Vargas y Medina y de Inés de Carvajal y Camargo de los señores de Torrejón el Rubio, y de Ana de Cabrera, hija de Juan de Cabrera, hijo natural de Juan de Cabrera, III conde de Modica, vizconde de Cabrera y Bas, y de la señora de Marata. Casa en 1536 con

Ana, Antonia, Manrique de Valencia, señora, entre otros de San Vicente del Barco.
Es su hijo

Francisco de Vargas Manrique. Fue patrón de la capilla de San Juan de Letrán, fundada por su tío abuelo el muy ilustre y reverendísimo señor don Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia. Un hijo de este es el I marqués de San Vicente del Barco.

Los sepulcros de don Francisco de Vargas y de doña Inés de Carvajal, en alabastro, que empalidecen ante la magnificencia desbordante de su hijo, el Obispo de Plasencia, don Gutierre de Carvajal y Vargas, quien transforma este ámbito eclesial en panteón familiar, una vez que

La contigua iglesia de San Andrés recupera el cuerpo de San Isidro de esta fastuosa capilla que tan bien resaltaba el culto del santo madrileño, y lo reintegra nuevamente al ámbito mucho más modesto arquitectónicamente del templo parroquial.

Este conjunto plateresco fue declarado en 1970 en estado de ruina. Ya podemos visitarlo tras su restauración. Una visita ineludible por la Capilla en si y por el Barrio.

Han recuperado el retablo mayor de tres cuerpos y tres calles policromado, creado por Francisco Giralde y Juan Villoldo alrededor de 1550. Narra la infancia y la pasión de Jesucristo. Varias piezas estaban sueltas, decapadas, farcturadas y rotas. También se ha trabajado sobre los sepulcros de alabastro de 1552, en forma de hornacina de don Francisco de Vargas y doña Inés de Carvajal, y, especialmente en el del Obispo, muerto en 1556, situado junto a la Epístola. La particularidad de este conjunto es que las figuras están arrodilladas en actitud orante, como las de Carlos V y Felipe II del Monasterio de El Escorial, y no yacentes, como era la costumbre en la época. Presentaban fisuras, juntas abiertas, grietas, humedades y oxidación.

En el arreglo del inmueble se encontraron y recuperaron restos del antiguo cementerio de la iglesia de San Andrés, anexa al complejo de la capilla. Se ha dejado visible una parte de los enterramientos encontrados, a través de una lámina transparente colocada en el suelo y se ha protegido el resto de los hallazgos arqueológicos, que se extienden por la mayor parte del suelo del templo, con una malla geotextil que lo protege de la calefacción radiante y otros desperfectos.

En unos meses se publicará una monografía.

La capilla del Obispo fue creada en 1520 bajo el mandato de Francisco de Vargas, privado de los Reyes Católicos. Se edificó junto a la iglesia de San Andrés, donde se decía, estaba enterrado San Isidro. El conjunto artístico era de tal importancia que, rápidamente, el templo se llevó a los fieles de San Andrés. Además, consiguió que el Papa León X aceptase enterrar en la capilla los restos del patrón de Madrid. La situación duró unos 20 años. El párroco de San Andrés exigió la devolución del cuerpo del santo, lo que ocurrió en 1544. Tal fue el enfrentamiento entre los dos templos que se tapió el acceso entre ambos complejos. El obispo de Plasencia, Gutierre de Vargas y Carvajal, decidió entonces dedicar la capilla a fines funerarios, con lo que dejó de llamarse del Cuerpo de San Isidro para pasar a nombrarse de Nuestra Señora y de San Juan de Letrán, aunque su nombre popular fue la del Obispo.

A fines del siglo XIX estaba abandonada y en 1924 estaba aún cerrada al público, a pesar de haber sido reformada. En 1931 fue declarado monumento histórico artístico. En 1977, la demolición de las casas de los Vargas, situadas en la parte trasera de la capilla, dejó al descubierto el ábside y los contrafuertes. En 1980 se realizó otra reforma, que sirvió para que el templo acogiese conciertos de música sacra y una exposición con una réplica de la Piedad de Miguel Ángel ene el año 2000. Cuenta con el mayor grado de protección patrimonial, siendo Bien de Interés Cultural desde 2002.

Desde su creación en el año 1520, la Capilla del Obispo estuvo vinculada al marquesado de San Vicente del Barco, que figura entre los títulos nobiliarios de la Casa de Alba, la cual ha sido la propietaria hasta 1980.

En 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional. El 19 de julio de 1936 el conjunto sufrió un incendio, la iglesia de San Andrés ardió, pero la recóndita capilla se salvó de las llamas. Al comenzar la Guerra Civil aún pertenecía a los duques de Alba, quienes unos años antes la cedieron provisionalmente al Círculo de Obreros Católicos “para el desarrollo de actividades sociales”, según contaba el párroco de San Andrés en 1998.

La Capilla del Obispo fue cerrada al culto en 1966.

Hacia 1978 la Casa de Alba decidió su cesión a la Archidiócesis de Madrid. El 7 de septiembre de 1980, tras una reunión en el Palacio de Liria, entre los duques y el arzobispo de la capital, se firmó el acta de cesión al Arzobispado de Madrid-Alcalá. El 9 de octubre de 1980 el ministro de Cultura, junto a los duques de Alba asistieron a la apertura al público, tras las obras de restauración llevadas a cabo por la Dirección General de Patrimonio Artístico. Desde entonces hasta 1982 se llevaron a cabo obras de reestructuración a cargo del Ministerio de Cultura.

En 1989-90 se llevaron a cabo reparaciones de urgencia en la zona de acceso. La Comunidad intentó llegar a un acuerdo con el Obispado para arreglar las dependencias anejas y así poder abrir la Capilla al público.

Ya en 1997 el entonces director general de Patrimonio Cultural del Gobierno Regional también proyectó abrir la Capilla al público al año siguiente. Entonces se estimó que el templo no sufría daños importantes. Los trabajos necesarios eran el arreglo de las cubiertas y acabados interiores, y la reparación del claustro de acceso.

La Comunidad esperaba abrir la Capilla al público en 2002, año en que se le concedió la máxima protección siendo declarada Bien de Interés Cultural.

En 2005 se anunció la restauración de la Capilla, la sala capitular, atrio, y otras dependencias. Estaba previsto que las obras duraran dos años, pero el hallazgo de restos de la iglesia primitiva y su cementerio, provocó el retraso. Los importantes restos arqueológicos han quedado en parte integrados en el templo bajo un cristal, y por fin las obras se han dado por terminadas este año 2010.