jueves, 30 de diciembre de 2010

Barrio de la Moreria. El Madrid Mudejar.

Cúpula de la iglesia de San Andrés.

Dedicada a San Andrés Apóstol, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid. El primer dato documental que tenemos sobre su existencia es su aparición en el Fuero de 1202 como una de las parroquias de la ciudad, aunque no obstante, y según la tradición, ya existía desde la época de San Isidro, que fue feligrés de esta parroquia siendo enterrado en ella hacia el año 1130. Incluso también se cree que pudo estar situada sobre lo que fue una primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería.

A finales del siglo XV, sirvió de Capilla Real a los Reyes Católicos cuando residían en las casas de Don Pedro Laso de la Vega, desde donde se dio paso a la iglesia mediante la construcción de un pasadizo, ya desaparecido, que daba acceso a la tribuna real.

En 1656 se arruinó la capilla mayor, lo que motivó que al año siguiente se iniciara la construcción de un templo nuevo -con una orientación distinta respecto al primitivo-, así como la de la capilla de San Isidro Labrador, que se acabó uniendo al conjunto y cuyas obras finalizaron en 1699. Saqueada y parcialmente destruida durante la Guerra Civil, fue restaurada posteriormente con algunas modificaciones respecto al edificio original, así, la parroquia se reconstruyó sobre el espacio de la antecapilla de San Isidro, mientras que sobre lo que había sido la iglesia del siglo XVII, se construyó la nueva casa rectoral

Capilla de San Isidro.

Está construida sobre el solar en el que, según la tradición, estuvo la casa donde vivieron San Isidro y su esposa, Santa María de la Cabeza. Después de su muerte, el cuerpo de San Isidro estuvo custodiado en la parroquia de San Andrés hasta que en 1518, el Papa León X concedió su custodia a la familia Vargas quienes posteriormente lo depositaron en la Capilla del Obispo, contigua a la mencionada parroquia.

Enseguida, empezó un pleito entre la familia Vargas y la parroquia de San Andrés por el cuerpo. La disputa la ganó la parroquia, quien en 1544, en virtud de una bula del Papa Paulo III recuperó los restos del labrador, que beatificado en 1619, fue elevado a los altares en 1622.

Inmediatamente se iniciaron los trámites para la construcción de una capilla en su honor. Después de una azarosa andadura, la idea, financiada por las ciudades del reino, se convirtió en una ampliación de la Iglesia Parroquial de San Andrés. Las obras empezaron el 12 de abril de 1657 en presencia de los reyes Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, siendo solemnemente inaugurado el 15 de mayo de 1699. El cuerpo del Santo se continuó venerando en la Capilla de San Isidro hasta que en 1769, tras la expulsión de la Compañía de Jesús, se procedió al traslado de los restos a la iglesia del Colegio Imperial, en la calle Toledo, desde entonces conocida como Colegiata de San Isidro.

El edificio constituye un magnífico ejemplo de construcción barroca. Desechado un primer proyecto de Juan Gómez de Mora en 1629, las obras se iniciaron en 1642 siguiendo las trazas de Pedro de la Torre. Adosada a la parroquia de San Andrés, la capilla tiene entidad propia; se construyó sobre una planta alargada perpendicular a la parroquia, y cuenta con una cúpula encamomada rematada con una linterna. A Pedro de la Torre le siguieron en la construcción José de Villarreal, en 1657, y más tarde Juan de Lobera, quien remató las obras en 1669.

Tenemos 4 plazas seguidas: Plaza de los Carros, San Andrés, Humilladero y Puerta de Moros. La iglesia de san Andrés ya existía, pues figura en el Fuero de Madrid de 1202. La plaza de San Andrés tenía función de mercado y también de cementerio.

Plaza de los Carros. llamada así por hallarse en tiempos en este lugar una parada de carros de los que se dedicaban al transporte de mercancías debido a la cercanía a la plaza de la Cebada. Sin solución de continuidad esta plaza esta comunicada con la de san Andrés, presidida por edificios de gran importancia; la parroquia de San Andrés, construida en el lugar donde estuvo la mezquita principal del Madrid árabe y unido a la figura de San Isidro al ser feligrés de la misma y haber sido enterrado en un principio en ella, y la capilla de San Isidro.

En la Plaza de Puerta de Moros se encontraba una de las puertas de la Muralla la que daba camino a Toledo. El nombre provenía porque sólo podían pasar árabes y judíos, o por su proximidad con el barrio de la Morería.

En la Plaza del Alamillo, en donde se cree que tuvo su sede el Tribunal Árabe de la Morerí, cuando Madrid era Mayrit, la ciudad árabe fundada en el siglo IX. A pesar de sus orígenes, no está claro si el nombre de esta plaza proviene del árabe alamil (tribunal), o bien responde simplemente a la especie de los árboles que en ella se plantaron, un álamo que existió en la plaza hasta el siglo XIX. Por esta zona debió estar la antigua Mezquita.

Plaza de la Paja. La que hoy conocemos como Plaza Mayor, Plaza del Arrabal, era en realidad una plazuela en los arrabales de la ciudad, mientras que la Plaza de la Paja era la Plaza del núcleo de Madrid. La plaza de la Paja recibe su nombre de la costumbre que había en el siglo XV de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de la mula que los citados capellanes utilizaban para pasear. Sin embargo, su verdadera importancia es anterior a estas fechas pues en el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. La plaza de la Paja esta coronada, actualmente, por la Capilla del Obispo que fue ideada para albergar el cuerpo de San Isidro aunque al final no se utilizó para tal fin. Como Plaza Mayor estaba rodeada de palacios ( Palacio de los Lasso de Castilla, Palacio de los marqueses de la Romana, Infantado, Benavente, Villafranca...) que con el tiempo fueron siendo abandonados. Durante el siglo XIX se sustituyeron por edificios de viviendas para las clases populares con la finalidad de obtener rentas, forma de inversión de las clases mas acomodadas. El antiguo palacio de los Vargas, ahora centro de enseñanza, está junto a la Capilla del Obispo.

Escudo de los Vargas.


En época musulmana en el Barrio de la Moreria vivían los mozárabes (cristianos en tierra árabe). Pero tras la conquista de la ciudad, los que pasan a vivir a esta zona son los mudéjares (mahometanos que vivían durante la época de la reconquista). La calle Segovia es su vía principal por donde discurría el estaba el arroyo de San Pedro. No hay restos arquitectónicos a excepción de algunos testimonios del trazado de la muralla. Queda en su urbanismo de calles estrechas y tortuosas, en pendientes, abriéndose pequas plazuelas el recuerdo de la tipología de la ciudad musulmana.

San Pedro el Viejo.

Sin noticias sobre su fundación exacta, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid puesto que ya aparece citada en el Fuero de 1202. En un principio, estuvo ubicada cerca de la fuente de Puerta Cerrada, trasladándose a su emplazamiento actual de la calle del Nuncio en tiempos de Alfonso XI, tras la toma de Algeciras a los musulmanes en 1345. Conocida durante el Antiguo Régimen como San Pedro el Real, en el arreglo de 1891 perdió su rango parroquial en favor de la iglesia de la Paloma, convirtiéndose en anejo de la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo. A partir de ese momento, la Paloma adoptó el nombre de San Pedro el Real, con lo que esta centenaria iglesia empezó a ser conocida como San Pedro el Viejo, nombre con el que en la actualidad se la continúa conociendo. En cuanto al edificio actual, podemos decir que ha sido el resultado de diversas reformas y añadidos que se han ido sucediendo a lo largo de su historia. En la cabecera de la nave izquierda se encuentra una capilla fundada por Francisco Luján en el siglo XVI, y en donde estuvo el sepulcro de su hermano Fray Antonio de Luján, obispo de Mondoñedo, y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.

Plaza de Puerta Cerrada.Estuvo situada otra de las puertas de la muralla del siglo XII. El nombre viene de que permaneció cerrada en varias ocasiones porque al ser angosta y con recodos, los ladrones aprovechaban para esconderse y robar a los que entraban y salían. También dicen que la causa del cierre fue por el hecho de que las cavas se cegaban con frecuencia de lagunas y barros, haciendo difícil el acceso. Era importante como enlace con el camino de Toledo y el de Atocha (las cavas aluden al foso que existían en esta parte como defensa de la muralla por ser una zona llana y no tener defensas naturales. Se cegó y allanó cuando desapareció la muralla).

Esta puerta era también conocida por el nombre de puerta del dragón, o de la culebra, puesto que un animal de este tipo decoraba la torre en la que se abría la puerta. Esto ha hecho pensar a algunos historiadores un origen islámico de la puerta, puesto que en otras ciudades de Al-Andalus como Valencia, existía una Puerta de la Culebra (Bab al-Hanas).

La puerta se demolió en 1569, conservando su nombre, Hoy convergen en ella 9 calles, que recuerdan el periodo altomedieval: Cuchilleros, Tintoreros, Latoneros, referente a los artesanos establecidos por la cercanía con el mercado de la Plaza del arrabal (hoy plaza mayor). En el centro de la plaza hay una cruz donde estaba una fuente barroca.

En la calle de Don Pedro, dedicada a don Pedro Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca del Bierzo y duque consorte de Alba. Así, en esta calle el palacio del marqués de Villafranca del Bierzo de los Pimentel que tenían su residencia en cuanto titulares del ducado de Benavente en la Plaza de la Paja y junto a la calle de Segovia.