domingo, 21 de marzo de 2010

Los conversos en la Corte de los reyes castellanos.

El prejuicio anticonverso llevo a la invención de supuestas genealogías que borraran el pasdo judio de muchas casa nobles. Así es en el caso de Diego Arias de Ávila, contador mayor de Enrique IV, casado por segunda vez con Elvira González, tambuien convertida al cristianismo. Son padres de Isabel Arias de Ávila y de Juan Arias de Ávila, obispo de Segovia. Los Arias Dávila entran a formar parte de la nobleza castellana por la concesión del título de conde de Puñoenrostro a Juan Arias de Ávila, hijo y heredero del primogénito de Diego, Pedro Arias de
Ávila, por los servicios prestados a los Reyes Católicos. Estarían los Arias Dávila emparentados con los Núñez de Toledo, contadores de Enrique IV y de los RR.CC. con entronque en el contador de Juan II Alonso Álvarez de Toledo de quien vienen también importantes Casas en Cuenca.

La condición de judeo converso ni impide a los Reyes Católicos ni a sus antecesores en el trono de Castilla engrandecer y ennoblecer a sus subditos más leales, pese a lo peligroso que se iba volviendo la ascendia judia. Ello llevaba a buscar un linaje de cristinaos viejos, que si ni existía se inventaba

Andrés de Cabrera al servicio primero de Enrique IV y luego de su hermanastra Isabel es un caso paracido al de Arias Vávila de Enrique IV, sin olvidar que su mujer Beatriz de Bobadilla era una de las damas más destacadas de la Corte y amiga de la reina de Isabel. Serían recompensados recompensados con el marquesado de Moya y su hijo Fernando de Cabrera con el condado de Chinchón. De Beatríz no se puede asegurar su ascendencia judia, pero dado la endogamia existente en el seno de la comunidad judia tampoco se puede negar. Si la relación familiar con judeoconversos, y así su hermano Francisco de Bobadilla casa con María de Peñalosa, de familia conversa segoviana.

Francisco de Mendoza y Bobadilla, descendiente de Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla, escribe su Tizón de la nobleza de España, como recordatorio de linajes de sangre judia, aunque lo niega de los Cabrera.

Las invenciones genealógicas llevan el origen familiar hasta la nobleza visigoda y si no se traen antepasdos de otros reinos europeos

Esto es lo que nos dice Francisco de Mendoza y Bobadilla sobre los Cabrera. Los Cabrera eran originarios de la localidad de Pumar de la Maza, en la montaña de Burgos, desde donde bajaron a poblar Xilbaja o Xibaja, estando allí su lugar conocido. Participaronde forma activa en la Reconquista y luego algunos de sus miembros se instalan en Madrid. Pedro I los considerará sus enemigos por su apoyo a su hermanastro Enrique y se exilian en Aragón. Con Enrique II vuelven del exilio y se instalan en la ciudad de Cuenca, en la parroquia de San Miguel. Aquí Lope González de Madrid, hijo de una dama conquense, Elvira Fernández, adoptó este apellido como recuedro del lugar de sus antepasdos. Casa con María de Vera y son padres de Lope López de Madrid, pudo morrir sobre el 1414, que casa con Leonor López de Cetina y son padres de Pedro López de Madrid que casa con otra importante dama de la ciudad de Cuenca llamada María Alfonso de Cabrera, apellido que adoptan sus hijos entre los que está el primer marqués de Moya. Participación en la reconquista, servicio a la Corona y matrimonios con familias de reconocido prestigio en la nobleza urbana ayudan a olvidar un pasado que se aleja del ideal del cristiano viejo. Reconoce que Fernando de Cabrera y a Alfonso de Cabrera, ambos hermanos de Andrés, casan con mujeres judeoconversas.

Poco sabía cada familia sobre sus orígenes basados en leyendas de tradición oral, a lo que se une en muchas circunstancias la necesidad de reconstruir el pasado de forma favorable a la situación e intereses presentes y futuros. Evitar problemas con la Inquisicón y perjuicios así como consolidar honra, gloria y honores lleva a la neceisdad de reescribir el origen de la familia de la foma más favorable posible con falsas geneaogias que cobran gran fuerza en el siglo XVII.

Ser "hijosdalgo" de solar conocido esta es la gran aspiración de todo aquel que buscaba la ascensión personal y el encubramiento de su familia en la sociedad castellana.

Caso semejante a los anteriores es el de Alonso de Quintanilla. Nacido sin poder precisar cuando en el pequeño pueblo asturiano de Paderni. Asturias. Muere en el año 1500 en Medina del Campo. Su llegada a la Corte en Valladolid se sitúa hacia el 1440 como doncel de Juan II, luego preceptor del futuro Enrique IV y al servicio de Juan Pacheco, señor de Belmonte y marqués de Villena; dejando luego el bando de Enrique IV para unirse a sus hermanos Alfonso e Isabel.

Alvaro de Luna, válido y favorito de Juan II, pone como ayo del príncipe Enrique a Juan Pacheco.

Como contador vió la necesidad de sanear los ingresos mejorando el orden y la justicia. Para ello pide a los RR.CC. el restablecimiento de la Santa Hermandad, institución abolida por Enrique IV. Su participación en la empresa del descubrimiento de América tiene defensores y detractores. Si estuvo a favor y partició su nombre no aparece como si lo hace el que es desde 1481 escribano de ración y consejero de hacienda de la Corona aragonesa, Luis Santángel.

Luis de Santángel fue nombrado escribano de ración el 13 de septiembre de 1481. Su función principal en la Corte del rey Fernando era la financiera; prestar dinero al Monarca, que este después le devolvería con cargo a diversas rentas. El 20 de enero de 1486 Cristóbal Colón se presentó ante los Reyes Católicos en Córdoba, lugar donde por primera vez, muy posiblemente conoció a Luis de Santángel, personaje de la máxima importancia en la saga colombina. El 17 de julio de 1491, el escribano de ración tuvo que comparecer ante el tribunal eclesiástico, acusado de judaizante. El Rey, sin embargo, consiguió salvarlo de la condena. A su vez, le debía su posición, su prestigio, e incluso la vida: de no haberle sacado Don Fernando de las garras de la Inquisición, no habría corrido mejor suerte que tantos de sus parientes. Luis de Santángel, particularmente, fue denunciado a la Inquisición repetidas veces por cortesanos que envidiaban su preeminencia. El Rey le consideraba imprescindible y siempre intervino para salvaguardarlo. El 30 de mayo de 1497 obtuvo de Isabel y Fernando, un privilegio excepcional: estatutos de limpieza de sangre. Así, pese a sus orígenes, ni él ni sus descendientes podrían ser llevados en adelante a los tribunales del Santo Oficio. El primer viaje a América se pudorealizar porque de su fortuna personal, y sin intereses, anticipó 1.140.000 maravedíes, de la cantidad que los Reyes tenían que aportar a la empresa para armar la flota expedicionaria. En el Archivo de Simancas se conservan los originales de sus libros de cuentas, donde consta que el préstamo no se canceló sino al cabo de mucho tiempo con rentas castellanas, forma de reintegro que se adoptó siguiendo la línea marcada por los Monarcas de excluir a la Corona aragonesa de toda participación en los asuntos relativos al Nuevo Mundo.

En las naves de guerra la misión del escribano de ración era la cuenta y razón de las raciones a cargo del maestre de los víveres y pertrechos.

En 1467 se le concede fundar, dirigir y administrar una fábrica de moneda en Medina del Campo, y en septiembre de 1469 pasa al servicio de doña Isabel como contador mayor. Fue alcaide del castillo de La Mota en Medina del Campo, donde podemos visitar el palacio construido por los sucesores del Contador.