domingo, 22 de noviembre de 2009

Torres Blancas. Madrid.





El edificio de Torres Blancas en la Avenida de América de Madrid fue la primera torre del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza. Se considera la obra más lograda de su autor, que proponía en ella una síntesis de racionalismo y organicismo, capaz de modificar el debate arquitectónico de finales de los años 60.

Torres Blancas también fue un experimento, una propuesta original propiciada por un cliente, cuyo protagonismo en la cultura de los años 60 resultó decisivo en el apoyo a la vanguardia. Juan Huarte, desde la empresa constructora del mismo nombre, realizó algunos de los mejores edificios de los años 60 y 70, y patrocinó las publicaciones en las que se daba a conocer la cultura contemporánea en una España de cultura esclerotizada por el franquismo y el desarrollismo. La familia Huarte, a través de su constructora, acometió esta torre de viviendas contra toda convención, y permanece como un modelo en la arquitectura residencial en altura. El proyecto es de 1961, y las obras se prolongaron desde 1964 hasta 1969.

Oiza quiso hacer un edificio de viviendas singular, muy alto, que creciera orgánicamente, como un árbol o como un conjunto arbóreo, recorrido verticalmente por escaleras, ascensores e instalaciones, como si fueran venas o vasos leñosos que unían las viviendas con el suelo.La distribución de las viviendas mostraban agrupaciones en racimos de dormitorios y baños o de cocina y de salones, con terrazas de formas curvas que no llegaban a tocarse, permitiendo que la luz se filtrase a través de ellas, matizadas por la vegetación. El edificio de hormigón se expande en la parte alta como la copa de un árbol, abriéndose en varias plataformas circulares, de manera que toda la forma exterior responde al trabajo para establecer un nuevo diálogo entre arquitectura, jardín interior y paisaje.Hay mucho de Le Corbusier en Sáenz de Oiza: la misma energía intelectual, y similar confianza, en un humanismo que busca mejorar la vida a través de una nueva arquitectura.Oiza rescató de Le Corbusier la idea racionalista de construir viviendas con jardín en altura (los inmuebles-villa) y tomó de Frank Lloyd Wright las propuestas organicistas de su torre Price, realizando una personal interpretación de ambas tendencias, aparentemente opuestas, en una obra que dio la vuelta al mundo, consiguiendo un reconocimiento unánime entre las obras del organicismo. Lo que hoy vemos es sólo una parte de la ambiciosa idea inicial de levantar dos torres revestidas de mármol blanco.

El nombre de Torres Blancas -plural y claro- no coincide con el edificio -singular y oscuro- pero quizá corresponda mejor al esfuerzo que supuso su realización.Una torre de hormigónSólo fue una torre y en hormigón visto, pero la idea encuentra expresión clara, las fachadas transmiten la idea del crecimiento arbóreo, con las terrazas curvas agrupadas como las hojas en la rama, en este caso los muros. Su planta es aún más reveladora. Está llena de cilindros que parecen secciones de músculos recorridos por las venas. En cada planta se agrupan cuatro viviendas y combinan formas rectangulares y circulares en las habitaciones.

La resolución de la estructura se debe a Carlos Fernández Casado y a Javier Manterola, que hicieron un trabajo atípico, por el complicado cálculo de la grandes losas circulares en voladizo.

La torre tiene 21 plantas y otra intermedia. Hay otras dos plantas altas con un restaurante y con una piscina. En el interior hay viviendas de doble altura, y otras en una sola planta, además de los apartamentos. La escalera principal fue la única parte que, al final, se revistió de mármol blanco.
Sáenz de Oiza nació en 1919 en Cáseda (Navarra) y falleció en Madrid el 18 de julio de 2000.