domingo, 22 de noviembre de 2009

Parque del Buen Retiro. Madrid.



Casita del Pescador. Responde a la estética del siglo XVIII y XIX cuando los jardines y fincas de recreo se llenaban de pequeñas construciones dedicadas al esparcimiento. Tal es el caso destacado del Parque del Capricho que está sembrado de construcciones de este tipo ideadas por la duqesa de Osuna.










Las piedras que quedan -del ábside y la portada meridional- de la ermita de San Ssidro convivencon los restos de una noria del siglo XVII, enterrada bajo un montículo de tierra adosado a las ruinas y que fue descubierta durante la rehabilitación de la ermita realizada en 1998.
Ermita de San Isidro o San Isidoro. Esta iglesia se construyó sobre otra prerrománica que albergó en Ávila las reliquias de San Isidoro en su viaje de Sevilla a León el el año 1062. Tras la desamortización llegó su definitiva ruina y en el siglo XIX Emilio Redondo de Nicolau donó los restos del templo al Estado que las reedificó primero en los jardines del Museo Arqueológico, pasando al Parque del Retiro definitivamente en 1897. San Isidro es una de las varias iglesias románicas que existían extramuros de Ávila en el siglo XIII. En un principio, fue llamada de San Pelayo, pero luego pasó a San Isidoro -que derivó en Isidro- porque la comitiva que portaba el cuerpo del santo obispo hizo una parada en su capilla.
Montaña Artificial. Es una montaña artificial creada por orden del rey Fernando VII en el año 1815. El objetivo era cubrir con una bóveda, una noria, que se hundió al poco tiempo, y en la cima, un tragaluz, haciendo de mirador. La noria era la encargada de llevar el agua a la ría hasta el estanque donde se hallaba la denominada Montaña artificial.
También llamada Montaña de los Gatos, Montaña de los Osos o Montaña Rusa, por los animales que allí se encontraban y que era una expansión de la Casa de Fieras del Retiro. En la actualidad alberga una sala de exposiciones en su interior. En sus inmediaciones se encuentran las ruinas de la ermita de San Pelayo y San Isidro

Los Jardines tienen su origen entre los años 1630 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares, don Gaspar de Guzmán y Pimentel, valido de Felipe IV, 1621 - 1665, le regaló al rey unos terrenos para el recreo de la Corte en torno al Monasterio de los Jerónimos de Madrid. Así, con la reforma del Cuarto Real que había junto al Monasterio, se inició la construcción del Palacio del Buen Retiro. Contaba entonces con unas 145 hectáreas. Aunque esta segunda residencia real iba a estar en lo que en aquellos tiempos eran las afueras de la villa de Madrid, no estaba excesivamente lejos del alcázar y resultó ser un lugar muy agradable por estar en una zona muy boscosa y fresca.
Bajo la dirección de los arquitectos Giovani Batista Crecenzi y Alonso Carbonell se construyeron diversos edificios, entre ellos el teatro del Buen Retiro. Perduran aún el Casón del Buen Retiro, antiguo Salón de Baile, el Museo del Ejército, antaño Salón de Reinos con sus paredes decoradas con pinturas de Velázquez, Zurbarán y frescos de Lucas Jordán y los jardines. Éstos se levantaron al mismo tiempo que el palacio, trabajando en ellos, entre otros, Cosme Lotti, escenógrafo del Gran Duque de Toscana, y edificándose una leonera para la exhibición de animales salvajes y una pajarera para aves exóticas. El estanque grande, escenario de naumáquias y espectáculos acuáticos, el estanque ochavado o de las campanillas y la ría chica pertenecen a este período inicial.
A lo largo de la historia, en este conjunto se han ido efectuando modificaciones, no siempre planificadas, que cambiaron la fisonomía del jardín, como el Parterre diseñado durante el reinado de Felipe V, la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro en tiempos de Carlos III o el Observatorio Astronómico, obra de Juan de Villanueva, reinando Carlos IV. El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso de los ciudadanos al recinto, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos.
Durante la invasión francesa, en 1808, los jardines quedaron parcialmente destruidos al ser utilizados como fortificación por las tropas de Napoleón. El palacio es totalmente destruido, menos la parte de Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos.
Tras la Guerra de la Independencia, Fernando VII inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al pueblo, como ya hiciera Carlos III. El monarca se reservó una zona, entre las calles de O'Donnell y Menéndez Pelayo, donde construyó una serie de edificios de recreo siguiendo la moda paisajística de la época, conservándose aún la Casa del pescador, la Casa del contrabandista y la Montaña Artificial.
Reinando Isabel II se abrió la calle de Granada, calle que más tarde se llamaría de Alfonso XII, vendiéndose al estado los terrenos comprendidos entre ésta y el Paseo del Prado que fueron urbanizados por particulares.
Tras la revolución de 1868, la Gloriosa, los jardines pasan a se propiedad municipal y sus puertas se abrieron a todos los ciudadanos, comenzando una época en la cual, la ría grande y el estanque de San Antonio de los Portugueses se transformaron en Paseo de Coches. Se colocaron las fuentes de los Galápagos y de la Alcachofa, realizándose la fuente del Ángel Caído, obra de Ricardo Bellver. En el Campo Grande se edificaron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, obra de Ricardo Velázquez Bosco. De gran importancia para el estado actual del Retiro fue el Jardinero Mayor del Ayuntamiento fue Cecilio Rodríguez