jueves, 19 de noviembre de 2009

La sede del Defensor del Pueblo de España. El Palacio del marqués de Bermejillo. Madrid.

Frente a la sede del Defensor de Pueblo el Palacete de Osma, obra del arquitecto Enrique Fort en 1886. Ejemplo aislado de un edificio neo-árabe, en el Madrid de finales del siglo XIX. Perteneció a Guillermo Joaquín de Osma y Scull, duque de Osma, que fue un político y arqueólogo nacido en 1853. Fue diputado por Monforte de Lemos, senador vitalicio, presidente del Consejo del Estado. Fruto de su dedicación a la Arqueología y a estudios históricos, fundó el Instituto de Valencia de Don Juan, en cuya Biblioteca, Archivo Histórico y Museo, se han refundido varias colecciones de documentos y objetos de artes industriales. En el tiene su residencia, actualmente, el Instituto Valencia de Don Juan, con su museo de pequeñas dimensiones pero de gran interés.
Adelaide Crooke y Navarrot, condesa de Valencia de Don Juan, fundó con su marido Guillermo Joaquin de Osma y Scull el Instituto de Valencia de San Juan con él caso en 1863. Diplomático, ministro de Hacienda de Alfonso XIII, diputado a Cortes, académico de Bellas Artes, hijo de Gaspar de Osma Ramírez de Arellano de la casa de los condes de Vistaflorida; hermano del IV conde, y de Cecilia Scull sin sucesión.
Gaspar de Osma Ramirez y Arellano, abogado, oidor de la Real Audiencia de Lima en el Perú, 1775-1848. Casa con María Josefa Ramirez de Arellano y Baquijano, muere en 1860. Es Gaspar hijo de Joaquín de Osma y Moreda y de la limeña Maria de la Valvanera de Tricio y Rico .
Diego Isidro de Guzmán y la Cerda, VIII marqués de MONTEALEGRE, marqués de Quintana del Marco, conde de Castronuevo, IX conde de los ARCOS, XIII conde de OÑATE, conde de Villamediana, conde de Campo Real, marqués de Guevara, XVI marqués de AGUILAR DEL CAMPÓO, XX duque de NÁJERA, XV conde de PAREDES DE NAVA, marqués de la Laguna de Camero Viejo, conde de Treviño, conde de Castañeda, conde de Valencia de Don Juan, seis veces Grande de España, 1802-1849. Casa en 1795 María del Pilar de la Cerda y Marín de Resende hija de José María de la Cerda y Cernesio, V conde de Parcent, Grande de España de segunda clase y de María del Carmen Antonia Marín de Resende Francia y Fernández de Heredia, V condesa de Bureta. Hija de José Antonio Marín de Resende, VII conde de Bureta, y de María del Pilar Pérez de Pomar Fernández de Heredia y Eguaras, hija de los V condes de Contamina, III marqueses de Eguaras. En segundas nupcias en 1814 con María Magdalena Tecla Caballero y Terreros, hija de Juan Facundo Caballero y García, del Consejo de SM en el de Hacienda, Director general de Correos, y de Juliana Terreros y García de la Vega. Es el VIII marqués de montealegre padre de nueve hijos en su primer matrimonio y de siete en el segundo siendo la más pequeña Adelaide.


Apellido con casa solar en el barrio Bermejillo de Güeñes, en las Encartaciones de Vizcaya .

Francisco Javier Bermejillo y Martínez de Negrete, hermano del I marqués de Moherdano. Nacido en San Sebastián el 24 de Noviembre de 1870, Mayordomo de S.M., Miembro de la Asamblea Nacional Consultiva, Caballero de la Legión de Honor, fue creado primer Marqués de Bermejillo del Rey por Real Decreto de 18 de Febrero de 1915. Falleció el 31 de Diciembre de 1949. Casó en Ciudad de México el 11 de Enero de 1894 con Julia Schmidtlein y García-Teruel, nacida en México el 12 de Julio de 1872, Dama de la Orden de María Luisa, fallecida en Ciudad de México el 14 de Abril de 1912 Fueron padres de
Francisco Javier Bermejillo y Schmidtlein, nacido en San Sebastián el 29 de Julio de 1889, II Marqués de Bermejillo del Rey, Caballero de la Orden de Carlos III, Diplomático y Secretario de la Legación con destino en El Cairo. Casó con Antonia Satrustegui. Falleció en Madrid el 9 de Abril de 1953. Pasa el título a los descendientes de su hermana María del Carmen de Bermejillo y Schmidtlein, nacida en San Sebastián el 3 de Diciembre de 1894 y fallecida en Madrid el 16 de Febrero de 1926. Casó en 1919 con Pedro de Pidal y Guilhou, marqués de Villaviciosa de Asturias.

Creada la figura del Defensor del Pueblo por la Constitución de 1978, el primer titular fue elegido en diciembre de 1982, resultando necesario dotar a la Institución de una sede adecuada para sus oficinas. Se optó por el Palacio Bermejillo, haciéndose cargo de la rehabilitación y reforma la Dirección General del Patrimonio del Estado que, oportunamante autorizada por el Consejo de Ministros (Decreto de 23 de Diciembre de 1963), lo había adquirido el 6 de febrero de 1964.

Inicialmente el Palacio fue adscrito al entonces Ministerio de Educación Nacional que lo destinó a albergar a la Dirección General del Patrimonio Histórico, después al Instituto Nacional de Educación Especial y más adelante al que hoy es Real Patronato sobre Discapacidad, presidido por la reina Sofía, quien ocupó uno de los despachos de este palacio. El edificio, debido al uso intenso a que había sido sometido, sufría un deterioro notable que hizo necesaria una completa rehabilitación para adecuarse a la nueva función a la que estaba destinado.

La reforma procuró adecuar los espacios existentes a su nuevo uso, superando las dificultades que suponía la adaptación de una obra concebida como residencia familiar a otro tan distinto. El cambio esencial consistió en romper verticalmente el espacio central sobre el que se abrió un gran lucernario de cristal. Se conseguía de esta forma recuperar el sentido inicial del patio que, fruto de una reforma anterior, había sido cegado al añadirse un forjado sobre el primitivo artesonado de cristal.Para ganar espacio útil, con soluciones mínimamente traumáticas para la conservación del edificio, se elevó un metro, aproximadamente, la altura de la última planta posibilitando, con ello, la instalación de despachos. Se aprovechó el espacio de las torres respetando su fisonomía exterior cerrándolas con un acristalamiento interno no visible desde fuera. También sobre el vestíbulo de acceso se acondicionaron con cerramientos acristalados los espacios disponibles. La rehabilitación, respetuosa con el lenguaje arquitectónico del proyecto primitivo de Laredo, se orientó a restaurar los elementos decorativos de las fachadas reponiéndolos a su estado original, en el exterior; y en el interior, a recuperar en la medida de lo posible todos los materiales y elementos originales del palacio, como, por ejemplo, la magnífica chimenea del siglo XIX de la actual biblioteca que estaba arrumbada en el sótano. Cuando ello no fue posible, se encargó expresamente la fabricación de otros similares que los completasen o sustituyesen. Algunas piezas de cerámica de Sevilla y Talavera, empleadas en suelo y zócalos, hubieron de ser fabricadas ex profeso para acompañar a las originales, antiguas y valiosas.

En 1998 se llevó a cabo otra reforma del palacio, más puntual, para acondicionar el edificio a los requisitos de accesibilidad para personas con movilidad reducida. Para que estas reformas no alterasen el diseño original del acceso al edificio por la calle Fortuny, se ha habilitado una entrada exenta de barreras arquitectónicas, a partir de la cual, gracias a la adaptación del ascensor, es posible acceder a la totalidad del edificio.La restauración de que ha sido objeto el Palacio Bermejillo ha permitido la recuperación de un edificio notable, pese a haber perdido su perspectiva original, al quedar parcialmente oculta su fachada por el paso elevado sobre el Paseo de la Castellana